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¿Viste alguna vez, un cronograma al revés?



Con el calendario bastante vacío ¿Qué es lo primero que marcamos? Hay quienes marcan los feriados y las vacaciones, las fechas claves e inamovibles, cumpleaños, fiestas o celebraciones.  En nuestro trabajo pasa lo mismo. 


Muchas veces nos “agarra la fecha” y no llegamos a tiempo con lo que queríamos o nos limitamos a avisar sobre la actividad mediante carteleras y posteos, sin más. Invitamos personas que no vienen. Y aquí está el secreto: propongo para planificar hacer un cronograma al revés. 


Esto es: partir de una fecha que ya sabemos de antemano (la maratón de lectura, el aniversario de la biblioteca) vamos armando hacia atrás todo lo necesario. 


Si para la maratón de lectura planifico una actividad con los padres, no basta con invitarlos la semana anterior. Aquí viene la magia: si el evento es en mayo, me organizo para atrás y en abril los invitaré a leer haciendo hincapié en sus propios gustos e intereses o los de sus niños. 


Voy más para atrás. Para lograr esto, en marzo puedo participar en las reuniones de padres de inicio de año para conocernos, presentarles la biblioteca y conocer sus gustos e intereses. 


Más para atrás, si quiero hacer eso, ya mismo en febrero tengo que hablar con los docentes y directivos para que me cedan cinco minutos antes de la reunión o proponerles realizarla dentro de la biblioteca directamente.


¿Alguna vez trabajaron así? ¿Cómo les resultó? Los leo.


De yapa les comparto la canción que me inspiró este título "Perro al revés"





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